La noche de los transistores

Fueron casi veinte horas de emisión, en las que los aparatos de radio volvieron a ser (después de la llegada de la televisión), imprescindibles para cualquier español. Y no por un partido de fútbol, o por la presencia de un famoso grupo musical, o simplemente, por compañía. Se estaba haciendo historia. Era la historia en directo.
La radio, y particularmente la Cadena Ser, fue el único testigo de lo que pasaba en el Congreso de los Diputados la tarde, la noche y la madrugada del 23 de febrero de 1981. Esa tarde, en la que Leopoldo Calvo Sotelo iba a ser nombrado Presidente del Gobierno, un grupo de la Guardia Civil tomaba al asalto el Congreso de los Diputados, reteniendo a sus miembros.
El ingenio y la rapidez de uno de técnicos de la Ser, Mariano Revilla, permitió dejar una línea abierta con el Congreso, registrando todo lo que pasaba en el Hemiciclo, cuando el resto de los periodistas había sido obligado a dejar el edificio.
Esa línea de sonido permitió dar información casi al instante para los boletines, algo que no pudieron hacer otras emisoras ni, por supuesto, la prensa y Televisión Española (controlada por el Ejército). La radio fue el único canal que permitía a los españoles conocer que estaba pasando en la Carrera de San Jerónimo.
Nadie se separó de la radio aquella larga noche, hasta que en la mañana del día 24 fueron liberados los diputados y los asaltantes se rindieron. El golpe de Estado había fracasado. Así fue la noche que marcaría un antes y un después en la Historia de España. Así fue la noche de la radio en estado puro.

Comentarios

También te puede interesar

Arcos de Valdevez: donde se hizo Portugal

La leyenda de las postales sin sello

Lusitania expreso