Ausente

- Te noto como ausente. Ya no me hablas, no me cuentas cosas.
- ¿Y te gusta? Ya sabes lo que decía Neruda: me gusta cuando callas porque estás como ausente.
- No. La verdad es que no me gusta nada… No me gusta verte callado. No me gusta no saber de ti.
- Lo siento, entonces. Ya hice esta promesa el año pasado. Debería aprender a no hacer promesas que no puedo cumplir.
- Bueno, las cosas vienen como vienen. Cuando estaba empezando el verano no podías apostar que iba a ser así.
- ¿Así cómo? Sabías que iba a trabajar. Este año me tocaba. Sabía que el verano iba a ser un poco extraño. No es la primera vez, ni va a ser la última que paso el verano en Madrid. Sólo era cuestión de mejorar las experiencias anteriores. Aunque sí, ha cambiado mucho lo que me esperaba a lo que ha sido al final. Y eso que todavía queda mucho verano por delante.
- Pues así: viendo cómo Madrid se iba vaciando y el calor iba apretando. No tiene más misterio.
- No te creas. Por lo menos no me he quedado parado en casa como otros años. Y he estado acompañado, que también se nota. Quizá por eso no hemos hablado tanto. Además, tú también has desaparecido unos cuantos días. Y dijiste que me ibas a acompañar para que no me aburriera.
- Ya… Al ver que te ibas, me iba yo también. No es plan de quedarse esperando a que pase nada.
- Ya… Los dos tenemos este punto pendiente para el próximo verano. O para acabar este. Queda un mes y pico todavía. ¿Qué me dices?
- ¿Que qué te digo? Que no puedo prometerte nada. Tu y yo estamos cada dos por tres fuera. Podemos coincidir en algún momento, pero no puedo prometer que vaya a estar aquí.
- Pues vaya. Aunque la verdad, es que yo te diría lo mismo. Ahora eres tú, y dentro de quince días seré yo el que esté en tu lugar y tú en el mío. Y tengo que dejar de firmar cheques que no puedo pagar.
- Entonces… ¿te parece que quedemos a la vuelta? ¿Cuándo vuelves?
- ¿Volver? Todavía no sé si me voy a marchar. Ya te he dicho que el verano iba a dar muchas vueltas todavía… Bueno, seguro que la semana del 15 de septiembre estoy por aquí. Tengo que entregar los papeles de la Universidad. Podríamos aprovechar para ponernos al día, contarnos qué hemos hecho en vacaciones, esas cosas…
- Venga, para la semana del 15. Me lo apunto. Y apuntalo tu también, ¡qué no se te olvide!
- No pasará, no te preocupes. ¡Pasa bien lo que queda de verano!
- Tu también.

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