Claveles de abril


25 de abril Revolución Claveles Henrique Matos
Durante estos días, Lisboa se está engalanando para recordar el cuarenta aniversario de la Revolución de los Claveles (aquí, Revolução dos Cravos), el golpe militar que puso fin al Estado Novo de Antonio Salazar, tras más de 45 años de dictadura, y a las guerras coloniales en África. El 25 de abril es celebrado cada año como el Día de la Libertad, rememorando una revuelta sin apenas derramamiento de sangre en la que los fusiles de las tropas no disparaban balas, si no que sus cañones estaban coronados por claveles (de ahí el nombre).

Las Fuerzas Armadas eran uno de los pilares del régimen de Salazar. Precisamente, la Revolución de los Claveles fue planeada por una parte de ellos, un movimiento de capitanes, más cercanos tanto al pueblo como a la tropa que los altos rangos que apenas salían de sus despachos. Ellos fueron conscientes, primero de los problemas que les afectaban a ellos, hartos de combatir en una guerras sin sentido, pésimamente planeada y que sólo les conducía a la muerte.. Y después de los problemas que afectaban a Portugal: la falta de libertad, la represión o el aislamiento del país, es decir, la dictadura.

La Revolución se había empezado a gestar en los combates africanos, pero tenía que hacerse en la Metrópoli. El momento llegó cuando las diferencias entre los altos cargos del Estado Novo se hicieron más notables. Salazar había sido relevado debido a una enfermedad por uno de sus ministros, Marcelo Caetano, que se encargó de introducir algunas medidas para abrir el Régimen, lo que no fue del agrado de todos.

El desarrollo del día 25 de abril puede verse en la película Capitanes de Abril, de María de Medeiros. Esta cinta se centra en la figura del capitán Salgueiro Maia, encargado con sus tropas de tomar las sedes ministeriales del Terreiro do Paço y posteriormente de llegar hasta el Cuartel do Carmo donde se encontraba resguardado el Gobierno. No he sido capaz de encontrarla en español, pero si os animáis con el portugués, la dejo aquí:



Al igual que en España con la Transición y el fallido Golpe de Estado del 23-F, aquí también los políticos hablan de libertad y democracia, y se llenan la boca recordando el papel de los valerosos militares del Movimiento de las Fuerzas Armadas. Pero la realidad es que gracias a su pésima gestión, cada vez más gente está olvidando que la libertad y la democracia apenas cumplen 40 años en Portugal y que antes de que unas personas arriesgaran su vida por ello, esos derechos de los que gozamos hoy antes no existían.

La frustración que tenemos para con los políticos en la Península Ibérica no debe hacernos olvidar que somos nosotros los que tenemos el poder para ponerlos y quitarlos de sus poltronas. Y eso es algo que los propios políticos también recordar. No sólo eso, sino que la crisis económica y los recortes que está padeciendo Portugal, parecen hacer bueno a un dictador como Salazar, cuya sombra aún planea sobre sobre el país, haciendo un mito de una persona cuyo lema fue “orgullosamente solos”. Quizá de forma similar a lo que pasa en España con la figura de Franco, que ahora vuelve a ser destacada, más por sus sombras que por sus luces, con el gobierno del Partido Popular.

Lisboa se engalana para recordar el cuarenta aniversario de la Revolución de los Claveles. Una revolución que comenzó con una canción, Grândola, Vila Morena. Canción que estuvo prohibida por el régimen por una supuesta alusión al comunismo y que a día de hoy aún tiene un significado de rebelión, democracia y libertad. Especialmente de estas dos últimas cosas, que brillan por su ausencia en los últimos años. ¿Seremos capaces de revelarnos contra ellos y contra nosotros mismos para conseguir esos ideales que hace cuarenta años triunfaron?

O povo unido…

Imagen | Henrique Matos / Wikimedia

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