Lisboa (II): “ando de lado a lado”



Ya van dos. Dos semanas que se han pasado volando. Si la otra apenas fueron un par de parpadeos, ésta ultima no sé como definirla. Una décima de segundo en vez de 7 días, quizá. Si el tiempo pasa tan rápido, será que me lo estoy pasando bien ¿no?

Pues sí, me lo estoy pasando muy bien. Y eso que esta semana ya han empezado las clases en la facultad. No sé cómo serán en el resto de universidades de Portugal, pero en la mía las clases son de grupos más o menos pequeños, sin llegar a los 150 matriculados por asignatura que hay en Ciencias de la Información en Madrid. Lo único malo, es la duración de las clases: 3 horas. Aunque se haga un pequeño descanso, se hacen eternas.

lisboa lisbon elevator elevadores gloria carris

El portugués es un tema aparte. Pensé que sería más complicado entenderlo, pero si me hablan despacio y alto (no sé porqué, los portugueses hablan muy bajo), no tengo ningún problema. Otra cosa es cuando me toca a mi hablarlo: hago una mezcla entre lo que ya sé de portugués (poco) y el castellano que queda bastante aparente. Como con los buenos vinos, el tiempo (y la práctica) mejorará mi portugués.

Respecto a Lisboa, sigo extrañado con los tiempos de esta ciudad. He encontrado cerca de casa una calle comercial con tiendas, la mayoría propiedad de ese señor gallego a quien tan poco le gusta salir en las fotos, y he paseado por ella completamente solo ¡a las 19h30 de un sábado! Tampoco me acabo de hacer al horario europeo con el que se funciona aquí: comer a la una sigue siendo demasiado pronto para mí.

lisboa lisbon tajo tejo tagus night noche noite music docas docks muelles

Pero cuando quiere, Lisboa sale a la calle, sea la hora que sea. Os he dejado por ahí arriba un fado, Lisboa à noite, enviado por Miguel Ángel Molina al blog, que refleja esta gran ciudad por la noche. Una noche como la del jueves pasado, en la que la Fashion Night Out sacó a mucha gente a la calle. No sólo a comprar ropa más barata, también a disfrutar del ambiente que había en las rúas.

Además, continúa mi proceso de “enamoramiento” con esta ciudad. Esta semana he descubierto Alfama, la antigua judería, un barrio para perderse (literal y figuradamente), lleno de rincones preciosos, escaleras y calles muy estrechas. También he estado en as docas, o los muelles del río, donde aún quedan algunos sitios tradicionales para comer que merecen la pena. El Tajo, por cierto, merece una visita a última hora de la tarde, justo cuando se va a poner el sol entre los pilares del Puente 25 de abril.

En fin, que como dice un gran amigo: “espectacular”.

Comentarios

También te puede interesar

Arcos de Valdevez: donde se hizo Portugal

La leyenda de las postales sin sello

Lusitania expreso