Amy


No existe ningún manual que nos ayude a gestionar y a controlar la fama.  Con lo importante que puede ser para algunos (y poderosos), mucho se está tardando en escribir algo sobre el tema. Los expertos la describen bien (como hace Chris Rojek en su libro "Celebrity"), pero a partir de ahí no hay nada, aunque he de reconocer que no es un tema fácil. De la misma forma que llega la fama, también se puede marchar. Te guste o no, tienes que cultivarla, cuidarla para que te trate bien. Si no consigues controlarla, puede acabar con los que más quieres y contigo. Cuántos actores y actrices, famosos por sus papeles infantiles o juveniles, han acabado como juguetes rotos en un rincón, derribados por su propia celebridad.

Ese fue el caso de la malograda cantante Amy Winehouse. La que posiblemente habría sido la mejor cantante de jazz de los últimos años, acabó arrastrada por el alcohol, las drogas, las malas compañías, y los desórdenes nerviosos a la muerte. Era una estrella no convencional, que se encontró con la fama casi sin buscarla, y que no supo cómo tratar con ella. Creo que la vida que vivía no podía ser la misma que la que tenía que mostrar delante de las cámaras. Y eso acabó con ella.

Recientemente se ha estrenado una película documental en su honor, llamada “Amy”. Un documental que, por cierto, no os podéis perder si os gusta la música, aunque no hayáis escuchado en la vida ningún tema de esta chica. Esta cinta se centra en contar su periodo de vida como artista, desde su primer contrato discográfico con 18 años, hasta su trágico final. No hay un narrador, la historia es contada por la propia protagonista y sus amigos. Para ello, se vale de los testimonios de sus familiares, amigos, e incluso de ella misma; fotografías y vídeos inéditos, y mucho valioso contenido de archivo sobre la artista. Aunque a mi parecer es un poco larga, creo que relata a la perfección cómo fue su ascenso a los cielos de la fama y su descenso a los infiernos de la droga.

Una vez vista la película, es fácil comprender cómo la multitud de problemas que ella había ido arrastrando en su toda su corta vida fueron la llama que prendió la mecha, mucho antes de que le llegara la fama mundial. Antes incluso de que se convirtiera en una estrella mundial, ya tenía que tratar con el alcoholismo; su archiconocido tema “Rehab” es sólo un reflejo de lo que pasaba realmente. Quién sabe lo que habría pasado si hubiera ido a desintoxicación en lugar de decir “no, no, no”.

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