Tartu, la ciudad de los buenos pensamientos

This article has an English version. Read it here.
Uno de los lugares que he podido visitar últimamente es Estonia. Y en este país, fue Tartu la ciudad que me acogió más tiempo. Aquí se desarrollaba uno de los proyectos de voluntariado europeo en los que participé. Tartu me dejó muy buen sabor de boca, además de los buenos recuerdos que me llevé de allí.

Tenía muchas ganas de escribir algo sobre Tartu, pero no encontraba el qué. De hecho, llevo un par de semanas con un artículo vacío colgado en 'borradores'. Así que fui a repasar mi cuaderno de notas, por eso de ver si me dejaba alguna idea fuera. Y allí estaba: uniendo todas las piezas del diario, aparecía un bonito artículo prácticamente terminado.

He transcrito más o menos literalmente todo lo que tenía. De todas formas, he aprovechado para completar mis notas, con comentarios que aparecerán entre corchetes. Seguramente escribiré más sobre esta estupenda ciudad, pero creo que éste es el mejor resumen.




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29 de mayo de 2015, viernes - Despejado todo el día. No hace calor, pero aquí va todo el mundo en manga corta...

Hoy nos hemos levantado temprano y hemos ido a la ciudad, a Tartu. Digo “temprano”, entre comillas, porque eran las 9h30, y hasta ahora nos hemos levantado más tarde todos los días, por eso de empezar a trabajar después de comer.

Para llegar allí hemos cogido el autobús, número 70, que iba hasta los topes. Debía de haber parado en todos los sitios desde Pölva [otra ciudad que hay al sureste de Estonia]. Adriana ha comprado los billetes para todos y, para no tener ni idea de estonio, ni el conductor idea de inglés, se ha apañado muy bien, la verdad.

En la estación de autobuses de Tartu nos esperaba Agnieszka, que además de nuestra mentora, hoy iba a ser nuestra guía turística personal. En primer lugar, nos llevó a la plaza del Ayuntamiento, para que descubriésemos uno de los lugares más importantes de la ciudad: la fuente de los jóvenes amantes [Mi traducción es un poco libre. El nombre original en estonio es Suudlevad Tudengid].



La historia de esta fuente es muy curiosa. En esta plaza siempre ha existido una fuente, donde los recién casados acudían después de la boda, como una tradición. El Ayuntamiento decidió sustituirla por otra y el diseñador, que era el escultor más famoso de Estonia, no conseguía dar con una idea que le gustara. De repente, una tarde lluviosa de noviembre, vio en la plaza a uno de sus sobrinos, besándose con su novia. Al Ayuntamiento le gustó el concepto, y el resto de la historia está esculpido en bronce.

La fuente de los jóvenes amantes es, además de símbolo de la ciudad, el punto de encuentro de sus habitantes (como la Puerta del Sol en Madrid), y es el exponente de las “buenas vibraciones” y la juventud, y el peso de la Universidad en la vida de la ciudad. No es por nada que a esta ciudad se la llame “la ciudad de los buenos pensamientos”.

Después, continuamos por la “calle de los bares” [que realmente se llama "rüütlí], llena de pubs y restaurantes; la iglesia de San Juan, que sólo ofrece un servicio a la semana, solamente los domingos a las 10 (no olvidemos que el 70% de los estonios se declara ateo); y el edificio principal de la Universidad de Tartu, la más importante de Estonia y una de las mejores del Mundo [La Universidad fue fundada por los suecos en el siglo XVII].



En este punto hay otra historia curiosa: durante el dominio ruso, que no soviético, los estudiantes tenían impuesto un toque de queda para que “estudiaran” y no se dedicaran a crear un estado estonio. La medida nunca sirvió para mucho, más que nada porque los estudiantes se dejaban pillar: corría la voz de que en los calabozos había unos debates muy interesantes sobre el futuro del país.

De la Universidad subimos a la colina de la catedral [Toomermägi], uno de los puntos más alto de Tartu. Además de las vistas, aquí aún podemos ver algunos de la presencia rusa en la ciudad, ahora usados para darse el lote, en una tradición que intenta que el amor dure para siempre. También podemos ver las ruinas de la catedral, devastada por un incendio en el siglo XVI y nunca reconstruida, y los puentes del Diablo y del Ángel (el primero, negro, feo y soviético; el segundo, blanco e inmaculado).

El puente del Ángel lo cruzamos con los ojos cerrados, ya que si lo hacíamos así la primera vez, se cumpliría el deseo que pidiéramos. Al otro lado del puente nos descubren un gran polvorín, ahora convertido en el pub con los techos más altos del mundo, y el observatorio astronómico. Además, no puedo olvidar la estatua del “bad ass” estonio, Kristjan Jaak Peterson, que es considerado el padre de la lengua estonia [y que bien se merece un artículo más extenso en el blog].


A todo esto, Agniezska había organizado una pequeña competición durante el paseo. Al inicio de nuestra visita nos dio una serie de imágenes, que teníamos que relacionar con los lugares que íbamos visitando durante nuestro “tour”. Ya sabéis que yo me pico con cualquier cosa, pero mereció la pena: conseguí llevarme un bolígrafo de la policía de Tartu por ello. Y creo que Adriana y yo tendremos una sorpresa en forma de dulce por haber ganado.

Cuando terminamos aquí, volvimos al Ayuntamiento, donde nos esperaba Ly para ir a comer. Almorzamos en un sitio llamado “Los amantes besándose” (¡cómo no...!). Después, Sara, Adriana y yo fuimos a hacer unas compras. Quería llevarme una bandera de Estonia, pero costaban 40 Euros... Eso sí, con tratamiento para resistir agua, nieve y muy bajas temperaturas, algo que no me sirve para nada en España. Acabé comprando unas postales, también asombrosamente caras.

Terminamos en el centro comercial, que está al lado de la estación de autobuses, y a la vez muy cerca del centro. Pero antes pasamos por la tienda Kalev, la marca estonia de chocolate, que según nos han dicho es de lo mejor que hay en Estonia [hoy puedo decir, sin lugar a dudas, este chocolate y otros dulces que probé son de los mejores que he comido].


Y volvimos a Kuuste..."


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Tartu, city of good thoughts


One of the places that I have visited recently is Estonia. And in this country, Tartu was the place where I spent more time. Here it took one of the projects of the European Voluntary Service in which I participated. Tartu left me with very good taste, as well as the good memories I took from there.

I really wanted to write something about Tartu, but could not find what. In fact, I've been a couple of weeks with an empty paper hanging on my 'draft' folder. So I went to brush my notebook, to see if I left any ideas out. And there it was: linking all parts of my diary, it appeared, already made, a nice article almost finished.

I have transcribed more or less literally everything I had. Anyway, I have complete my notes, with comments that appear in brackets. Surely I will write more about this great city, but I think this is the best summary.



 
May 29, 2015, Friday
Clear all day. Not warm, but here goes around the world in short sleeves ...

Today we woke up early and we went to the city, Tartu. I say "early" in quotes, because it was “only” 9h30 in the morning, and so far we woke up later every day, as we start working after lunch.

To get to the city we caught the bus in Kuuste, line number 70, which was packed. It must have stopped everywhere from Pölva [another city there southeast of Estonia]. Adriana has purchased tickets for all and, without having any idea of ​​Estonian, nor the driver of ​​English, she has been very good, really.

At Tartu bus station Agnieszka was waiting for us. Besides being our mentor, today she was going to be our personal tour guide. To the to the city center, the Keskus, we just have to cross the street. Then, she took us to the Town Hall Square, for we discovered one of the most important places in the city: the fountaing of the kissing students [The original name in Estonian is Suudlevad Tudengid].



The fountain has a very curious story. The Town Hall Square has always been a place where the newlyweds came after the wedding, as a tradition. The City Council decided to replace it with another, and the designer, who was the most famous Estonian sculptor at that time [early 90's], could not come up with an idea he liked. Suddenly, a rainy November evening, he saw one of his nephews in the square, kissing his girlfriend. The City Council liked the concept, and the rest of the story is sculpted in bronze.

The fountain of kissing students is also a symbol of the city, the meeting point of its inhabitants (as is the Puerta del Sol in Madrid), and is the exponent of the "good vibes", and the weight of the University and the youngsters in the life of the city. It is not for nothing that this city is called "city of good thoughts".

Then, we continue along the "Pub Street" [which is actually called Ruutli], honouring its nickname, filled with pubs and restaurants; Saint John's church, which only provides a service a week, on Sundays at 10h in the morning (remember: 70% of Estonians declared themselves atheists); and the main building of the University of Tartu, the most important in Estonia and one of the best in the world [Tartu University was founded by the Swedes in the seventeenth century].




At this point there is another curious story: during Russian rule, which wasn't the soviet, government imposed students a curfew "to force" them to study, rather to be developing an Estonian state. The measure never served for much, mostly because students let themselves capture: rumour said that in the jail there were very interesting discussions on the future of the country.

From the University we went to the Cathedral hill, one of the highest points of Tartu. Here we can still see some of the Russian first presence in the city [as this was the city bastion], now used to get laid, in a tradition that tries to make love last forever. We can also see the ruins of the cathedral, destroyed by a huge fire in the sixteenth century and never rebuilt, and Devil's and Angel's Bridges (the first, black, ugly and Soviet, the second white and immaculate).

We crossed the Angel's Bridge with our eyes closed, because you can get a wish fullfilled, as you cross it that way from the first time. In the other side the bridge we find an old giant powder keg, now converted into the pub with the highest ceilings in the world; and the old astronomical observatory. Also, I can not forget the statue of Estonian badass, Kristjan Jaak Peterson, who is considered the father of the Estonian language [and either deserves a longer article in this blog].



By the way, Agnieszka had organized a small competition during the ride. At the beginning of our visit, she gave us a series of pictures which we had to relate to the places we would visiting during our "tour". You know that I'm very competitive, but worth it: I got to take a cool pen from Tartu Police. And I think that Adriana and I will have a sweet surprise for winning [actually, we get a chocolate bar for both].

When we finished in the hill we returned to the town hall, where Ly was waiting us for lunch. We ate at a place called "The Kissing Students" (of course...!). Then Sara, Adriana and I went to do some shopping. I wanted to take an Estonian Flag, but it cost 40 Euros ... Of course, treated to resist water, snow and very low temperatures, something that does not help me at all in Spain. I ended up buying a few postcards, also surprisingly expensive.

We finished our tour at the mall, which is next to the bus station, and at the same time close to the center. But before we go through the store Kalev, the Estonian chocolate brand, which we are told is the best there is in Estonia [today I can say, without a doubt, this chocolate and its candies are the best I've eaten].
 So we came back to Kuuste...

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